El tiempo no me alcanza
y me abalanzo sobre el segundo que se va
como si no supiera de su muerte inmediata.
¿Quién habrá inventado esta ansiedad insulsa y recurrente
que me abruma y "escorcea",
aue me hincha y me detiene?
¿Quién creará los muros
para intentar detenerme
o detener el segundo
asesino e inconsecuente?
¿Por qué no suspiro y ya?,
como si espirando fuera el fin de los tiempos.
La gente libre
se regodea y lo pierde
yo pierdo los relojes,
los "embato" con pelotas,
acumulo detenidos con agujas sueltas,
pero el segundo muere.
Yo, sin embargo,
con vida aún,
celebro y espero
la próxima batalla.
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