Regalo del poeta holguinero y amigo Nelson Garcia Muir
Ella cruzó la isla de este a oeste
buscando su punto cardinal,
a veces hacia el norte de los sueños,
otras hacia el sur de las nostalgias.
Y mientras cambiaban los caminos,
las ciudades y los rostros,
fue descubriendo lentamente
que el verdadero lugar que buscaba
no estaba afuera.
Estaba dentro.
En ese territorio silencioso del espíritu
donde el alma aprende a moldearse
como un sendero de paz,
de amor
y de reconciliación con la vida.
Por eso en sus imágenes
aparecen aves pequeñas descansando en silencio,
frases que hablan de volver a empezar,
poemas compartidos como quien deja abiertas
las ventanas del alma,
y recuerdos que todavía conservan
la luz de la muchacha que un día partió del oriente.
Porque después de tantos caminos recorridos,
todavía conserva la frescura
de aquella primera vez
en que salió al mundo
con el corazón abierto
y la esperanza brillándole en los ojos.
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